ASUNTOS QUE ABREN EMAILS

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Dar clic o no dar clic, esa es la cuestión 

                     

Una mujer hace una pregunta en un trino de twitter

“Díganme la verdad.

 De las newsletters a las que están inscritos, ¿Cuántos correos leen y cuántos borran? 

La lluvia de respuestas es inmediata.  

“Los borro casi todos, menos un par de empresas o emprendedores que me interesan.”

“Si no trae la palabra descuento en el asunto con un número seguido del signo porcentaje, va de una a la papelera.”

El trino obtiene muchas respuestas, pero lo que llama la atención es que la mayoría de personas dicen que no les dan oportunidad alguna a los emails. 

Borrarlos es la opción más obvia 😱

Tu trabajo a la papelera

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Otro día más. 

 ¿Otro día más de qué?, te preguntas

De enfrentarse a la página en blanco.

te sientas al teclado a redactar un email para promocionar uno de tus productos o servicios.

Te cuesta encontrar una idea que consideres digna de escribir. Además, hacía bastante que no encontrabas el ánimo para hacerlo.

Ya sabes que tema quieres tratar y cómo vas a hacer la transición hacia la venta para que no parezca un grito desesperado de: ¡Por favor cómprame!

Luego de haber decidido qué tema vas a tratar y cómo lo vas a abordar, comienzas a teclear.

Es uno de esos días en los que te sientes invencible. Las palabras fluyen de la cabeza a tus manos y salen de tus dedos hacia las teclas con absoluta facilidad.

Te sientes el  Shakespeare de la venta directa, el poeta de la persuasión: lírica y ventas juntos como nunca se ha visto. 

Después de una hora, llega ese momento cumbre en el que le pones el punto final a tu pieza, pero te hace falta revisar algo crucial: 

EL ASUNTO

Quizá lo más importante, pues es lo que define que las personas abran tu email  o lo envíen a los abismos de sus correos ( la papelera o la carpeta de spam)

Consejos para redactar asuntos de email atractivos      

                

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Llamar la atención o morir en el intento 

La función principal de los asuntos no es otra que llamar la atención. Deben romper el patrón. 

Lo que buscan es que por un segundo dejes de hacer Scroll down, porque lees algo que te dice: “¡Oye mira, aquí hay algo para ti!”.

Así que ahí sentado donde estás…

¡PROMÉTEME ALGO POR FAVOR!

Levanta la mano derecha, como si fueras el testigo de un juicio de pelicula gringa a punto de hacer una declaración y lee lo siguiente en voz alta:

No debo engañar al lector: El elemento que utilizó para llamar la atención en el asunto, debe estar conectado con el mensaje de mi correo.

Siempre busco disparar la curiosidad: De entre todas las maneras que existen para redactar asuntos, el gatillo que debo utilizar es la curiosidad, porque asegura más aperturas.

Un asunto engancha más con un beneficio: Si puedo incluir el beneficio en el asunto debo hacerlo.

Para este caso puedes utilizar la siguiente fórmula :

 Cómo (Beneficio) sin (Objeción)     

Ejem:  Cómo (diseñar una landing) sin (saber nada de programación web)

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Dile no a los encuentros esporádicos y si a las relaciones a largo plazo

Lo ideal es que trabajes tu lista de correo de forma constante y que envíes emails de forma periódica.

A las personas no les gusta cuando las empiezan a bombardear de información de buenas  a primeras y sin ningún tipo de advertencia.

Si logras construir esa relación a lo largo del tiempo,  tu nombre comienza a tener más importancia que los asuntos, para los lectores que siempre te han acompañado.

Desata preguntas en la mente de tu audiencia

Cuando vayas a redactar asuntos imagina que preguntas se van a hacer tus lectores con ellos.  Entre más interesante sea la pregunta, mayor chance habrá de que abran el correo que enviaste.

Los asuntos largos funcionan para este propósito, porque tendrás más espacio para inyectar sensacionalismo.  Además, si aparece cortado y con puntos suspensivos generarán el doble de expectativa.

Los atrapaste, ¿y ahora qué?

Tu suscriptor dio el clic que tanto querías y decidió leer tu email.  Ganaste una primera batalla pero no la guerra, ¿por qué?   

Ahí está y lo primero que hará es decidir si va a leer o no o no. Esa decisión la toma escaneando rápidamente el contenido de tu email para determinar si le va a costar mucho trabajo leerlo.

Es un proceso subconsciente y entre más palabras vea, mayor será la probabilidad de que su cerebro le aconseje: ¡Borra este email y lárgate de aquí!

Por eso siempre debes:

  •  Ajustar el ancho de tu texto 
  • usar un tamaño de fuente grande.
  • Alinear el texto a la izquierda
  • No escribir párrafos de más de tres líneas
  • Utilizar frases cortas.

En conclusión creo que lo importante es, como en todo lo relacionado con el marketing de contenidos, que trates de imprimirle tu propio estilo a los asuntos y vayas mirando qué te funciona y qué no.   

No te ciñas mucho a plantillas o fórmulas, pues a veces terminan siendo camisas de fuerza de las que resulta difícil zafarse. y puedes terminar sonando igual que todo el mundo.

Hace poco, por ejemplo, me llegó un email de un referente del sector y el asunto decía: “No abras este email”, así que le hice caso y lo mandé a la papelera 🤷

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